El manantial dorado (2024)

El Manantial Dorado
Sarria-Zuia, Álava

Intervención artística en una fuente abandonada

Enclavada en la orilla del río Baias, esta fuente olvidada reclamaba su regreso al ciclo del agua y al pulso de la naturaleza. Mi intervención fue una labor de amor y dedicación, un gesto de escucha y restauración donde lo primero fue limpiar la zona y recuperar su caudal, permitiendo que el agua volviera a fluir con libertad.

Para devolverle su belleza natural, sustituí materiales no orgánicos, como la goma de polietileno, por caños de bambú, integrando elementos en sintonía con el entorno. Eliminé los residuos acumulados y, en su lugar, incorporé superficies de roca, musgo, flores y piedras tratadas con pan de oro, creando un juego de luces y texturas que dialogan con la corriente.

Ahora, este rincón recobrado irradia armonía con el paisaje. El agua deslizándose entre las piedras invita a la contemplación y convierte el espacio en un pequeño santuario donde el arte y la naturaleza se entrelazan.

El río Baias, afluente de mi querido Ebro, sigue trazando su curso y, con él, me mantiene unido a aquellas tierras extraordinarias a las que me llevó el amor. En sus aguas quedó la huella de los días vividos, de la belleza descubierta, del latido compartido con quien hizo de ese paisaje un hogar para el alma.

Ahora es el Ebro el que me devuelve la mirada, el que me sostiene y me susurra al oído los ecos de ese manantial restaurado. Como un lazo invisible que no se quiebra, su corriente une lo que fue y lo que sigue siendo, enlazando mi presente con la memoria líquida de un territorio que aún me habita.

Porque el agua nunca se detiene, pero en su fluir guarda todo lo que alguna vez abrazó.

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